La única destugurización y renovación urbana duradera es la que promueva la propiedad entre los moradores de casas renovadas en sus barrios. Capitalizarlos de este modo significa incluir legal y financieramente a millones de familias, brindarles una nueva ciudadanía económica y hacer que la ciudad antigua recobre vida. ELIS impulsa el empoderamiento de los moradores antiguos, estimulándolos y capitalizándolos mediante los derechos de propiedad de las futuras casas que ahi se construyan.

Renovación Urbana Sostenible

En ELIS creemos que un proceso de Renovación Urbana destinado al fracaso es aquel que no se plantea el problema de la masificación de propiedad entre los moradores legítimos. Sin este proceso de masificación tampoco se producirá la renovación de los predios por la sencilla razón de que nadie va invertir ahí donde no existen títulos de propiedad de buena calidad. De qué tipo de renovación se puede hablar si no se produce fuertes inversiones en ella. En este caso las autoridades se dedicaran tan sólo a dar paliativos, maquillando las ruinas de las zonas urbanas precarizadas, pintando las fachadas, o refaccionándolas de manera superficial. También es posible que las autoridades caigan en la tentación de optar por estrategias de renovación que impliquen desalojos masivos pero que nunca han funcionado en la practica pues las autoridades terminan retrocediendo ante los altos costos sociales que éstas medidas suponen.

Cómo ha sido la Renovación Urbana en Lima y el Perú hasta ahora?
En Lima los procesos de Renovación Urbana llevados a cabo hasta hoy se han concentrado en la intervención de los espacios públicos donde no hay viviendas ni comercios. La única renovación más o menos exitosa ha sido que se ha centrado en algunos espacios públicos y tangencialmente en zonas residenciales o de viviendas tugurizadas en propiedad municipal. En este último caso, con sonados fracasos o con altísimos costos que hacen difícil que sean replicables a escalas mayores.

En ELIS sabemos que la sostenibilidad de la Renovación Urbana reposa en la inclusión de quienes moran desde hace décadas en los centros históricos, aportando su esencia cultural, aquellas que hacen viva una ciudad. Es muy importante también identificar y recoger las buenas acciones de todos, especialmente las de los grupos empobrecidos. Para ello es clave conocer la vida cotidiana de estos grupos y los diferentes modos que utilizan para resolver sus necesidades: ellos tienen mucho que enseñarnos.

Para un proceso de Renovación Urbana Sostenible en ELIS creemos que es imprescindible atacar la cadena de conflictos típica que se desarrolla en las zonas tugurizadas. Los conflictos que se producen entre los dueños y los inquilinos; entre el alcalde y los vecinos; en resumen, de todos contra todos. La Renovación Urbana Sostenible busca alinear los intereses de todos los actores involucrados en la cadena de renovación, promoviendo sinergías entre todos ellos. El trabajo que desarrolla ELIS crea los incentivos adecuados para estos actores: dueños, moradores, autoridades locales, entidades financieras, inmobiliarias, inversionistas, Estado,y la cooperación internacional. Todos detrás de un mismo objetivo: una Renovación Urbana Sostenible, es decir una Renovación Urbana con Inclusión Social

La inclusión social y la sostenibilidad de la renovación urbana solamente serán posibles si se establece una relación de confianza entre los pobladores y sus autoridades. Para ello es necesario estudiar la lógica de los vínculos de confianza entre todos (instituciones, personas y Estado) y convertir dichos vínculos en sistemas jurídicos eficientes. La metodología más práctica para lograrlo son los derechos de propiedad, probablemente una de las herramientas mas eficaces de creación de confianza.

En ELIS creemos que el éxito de un proceso de renovación urbana que sea sostenible en el tiempo estriba en el establecimiento de derechos de propiedad claros para aquellos que habitan desde hace décadas los barrios históricos deteriorados. Múltiples ejemplos demuestran que la promesa de propiedad, al contrario del mero derecho de residencia podría allanar el camino de la renovación de centros históricos. La propiedad tendría la fuerza de generar compromisos sostenibles de renovación urbana tanto de parte de los vecinos, como de las autoridades y de otras instituciones involucradas desde el inicio del proceso.